La moneda oficial de Bulgaria es el euro (EUR) desde el 1 de enero de 2026, fecha en la que el país se incorporó a la eurozona y el lev búlgaro (BGN) pasó a quedar en retirada. Para la numismática, este cambio no solo marca el cierre de una etapa histórica, sino también el inicio de un nuevo capítulo coleccionable: las primeras emisiones en euros con diseño nacional búlgaro, que combinan el formato común del euro con símbolos propios del país.
Del lev al euro: conversión y periodo de doble circulación
El salto al euro se hizo sobre una base muy estable, porque el lev llevaba décadas funcionando con tipo fijo: la tasa de conversión irrevocable quedó establecida en 1 EUR = 1,95583 BGN. Durante el mes de enero de 2026 existió un periodo de doble circulación (lev y euro aceptados en efectivo), un momento especialmente interesante para coleccionistas por la convivencia real de ambas monedas, la aparición de redondeos comerciales y la rápida desaparición de piezas de lev de la calle.
El lev búlgaro moderno (BGN): la etapa final antes del euro
El “lev moderno” más cercano al coleccionista actual es el de la redenominación de 1999, cuando se ajustó el sistema monetario (simplificando cifras) y se consolidó el vínculo del lev al euro mediante el régimen de tipo fijo. En circulación era habitual encontrar stotinki (céntimos búlgaros) y monedas de 1 y 2 leva, además de billetes con figuras históricas y culturales que hoy ganan atractivo como “última serie” de una moneda nacional ya cerrada. En numismática, estos cierres suelen revalorizar el interés por años finales, variantes de ceca, calidades sin circular y series completas por denominación.
Historia monetaria y numismática: por qué el cambio al euro importa
La historia monetaria de Bulgaria, con el lev como eje desde finales del siglo XIX, deja un recorrido riquísimo para el coleccionismo: desde emisiones clásicas y periodos de reforma, hasta la etapa contemporánea que culmina con la entrada en el euro. A partir de 2026, el foco se desplaza hacia dos frentes coleccionables: por un lado, las últimas emisiones del lev (especialmente en alta conservación y sets), y por otro, las primeras monedas búlgaras en euros, que suelen generar una demanda muy alta por su valor “de estreno” dentro de la numismática europea.